Estrella. Viggo Mortensen actúa en «A Dangerous Method»
5-7-2011
Si el título ya no existiera, podría llamársela «Duelo de titanes». Porque el tema de «A Dangerous Method», nueva película de David Cronenberg protagonizada por Viggo Mortensen, es el enfrentamiento entre Sigmund Freud y Carl Gustav Jung.
Tercer encuentro del director canadiense Cronenberg con el actor Mortensen (quienes ya trabajaran juntos en Una historia violenta y Promesas del Este), lo que cuenta A Dangerous Method es la amistad inicial y comienzos de la rivalidad entre Sigmund Freud (interpretado por Mortensen) y su discípulo Jung (Michael Fassbender), y más ampliamente las tensiones que acompañaron los inicios y primeros desarrollos del psicoanálisis, aproximadamente en los tiempos de la Primera Guerra Mundial.
De acuerdo al film (que adapta una pieza teatral de Christopher Hampton), una de las causas de la rivalidad entre Freud y Jung tuvo que ver con una paciente, interpretada por Keira Knightley, que se convirtió en amante del segundo. Los libros de historia añaden algunos elementos adicionales: el autoritarismo de Freud (que no admitía disidencias y consideraba «traidor» a cualquiera que discrepara con algunas de sus conclusiones»), los coqueteos de Jung con el ocultismo y el «pensamiento mágico» y su probable antisemitismo, que a cierta altura acentuó sus distancias con respecto a su maestro judío.
Al principio, Freud llegó a considerar a Jung como su sucesor natural. Sin embargo, el discípulo nunca creyó del todo en la omnipresencia de lo sexual que permeaba la teoría de su maestro (acaso lo consideraba, al igual que William James, como «un tipo con una idea fija»), y entendió que había que expandir el territorio de la investigación. En su autobiografía, titulada Recuerdos, sueños, pensamientos, Jung llegó a escribir: «El mérito de Freud consistió en que tomó en serio a sus pacientes neuróticos y penetró en su propia e individual psicología. Tuvo el valor de dejar hablar a la casuística y de este modo adentrarse en la psicología individual del enfermo. Veía, por así decirlo, con los ojos del enfermo y consiguió de este modo adquirir una comprensión de la enfermedad más profunda de lo que hasta entonces fue posible. En este aspecto tuvo imparcialidad y valentía. Esto le llevó a superar multitud de prejuicios, a destronar falsos dioses, a poner en evidencia un montón de hipocresías y falsedades, y denunciar a la luz del día la corrupción del alma contemporánea. No temió tener que soportar la impopularidad de tan audaz empresa. El impulso que ha dado a nuestra cultura consiste en haber descubierto un acceso al inconsciente».
Para el director Cronenberg, el encuentro con Freud era probablemente solo una cuestión de tiempo. La exploración de la sexualidad, el mundo de los sueños y las pulsiones inconscientes han sido temas reiterado en la obra del cineasta canadiense, desde sus comienzos como fabricante de eficientes maquinarias de terror en las que una estrella porno podía devenir en una suerte de mutante mortífera (Rabia), parásitos asesinos podían sugerir una simbología fálica (Shivers) o un arranque de pasión descontrolada daba como resultado que un científico descuidara los controles de laboratorio y se convirtiera en un gigantesco y monstruoso insecto (La mosca), hasta sus incursiones en el universo literario de William Burroughs (El almuerzo desnudo) donde es posible rastrear influencias similares. Sea como sea, Freud, Cronenberg y Mortensen, por lo menos, son una tríada a priori sugestiva. El estreno mundial está previsto para el mes de noviembre.
(BASADO EN AGENCIAS)
David Cronenberg cuenta el vínculo de Freud y Jung
05/Jul/2011
El País